Sesión Julio 2

Queridos compañeros,

El próximo martes, como acordamos, daremos lectura a algunos poemas de Pablo Neruda.

En muchas ocasiones a partir del contraste saltan a la vista aspectos que en la primera impresión no fueron muy notorios, por ello además tendremos presentes los poemas de Borges (“Las causas” y “Poema de los dones”).

Aquí encontrarán “Un día sobresale” y “Barcarola”, pertenecientes al libro Residencia en la tierra.

Cualquier duda o comentario no duden en hacerlo llegar.

Saludos

Sesión martes 25

Estimados compañeros,

Les recuerdo que el próximo martes 18 no habrá sesión, nos vemos hasta el 25. Este día comentaremos el texto de Walter Redmond Ritmo y rima de la poesía latina medieval. Además, Luis nos recomienda visitar el sitio  “Society for the Oral Reading of Greek and Latin Literature”, en el cual podrán encontrar lecturas de poesía en latín y griego, así como otros documentos interesantes; este es la liga http://www.rhapsodes.fll.vt.edu/

Hasta pronto

Sesión martes 11 de junio

Estimados compañeros,

La inclinación por los textos poéticos prevalece. En esta ocasión daremos lectura a los poemas “Las causas” y “Poema de los dones” de Jorge Luis Borges. Esta propuesta nació a partir de los comentarios acerca de la métrica en distintos textos líricos, por ello, es importante que si alguien cuenta con algún artículo, ensayo o monografía que pueda aportar a este tema, agradecería mucho que lo compartieran.

Dejo los poemas a continuación:

LAS CAUSAS

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.                (5)
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.      (10)
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.      (15)
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.           (20)
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto. (25)
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.     (30)
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima. (35)
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

 

POEMA DE LOS DONES

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.