Sesión 30 de octubre

Compañeros, la semana pasada acordamos que en esta sesión Liliana y Luis comentarán los poemas “Ella” y “Balada de lo que no vuelve”, respectivamente, si no es que Richardt u otro de ustedes desean exponer su trabajo de investigación. Saludos.

Sesión 16 de octubre

Poema Ella de Vicente Huidobro

ELLA1 

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia     5
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza     10

Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos2
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla

Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina3
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma     15

Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas     20
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado     25
Como el cielo a caballo sobre las palomas

1Publicado por primera vez en Presentaciones.
2En Presentaciones sin separar del verso anterior.
3En Presentaciones sin separar del verso anterior.

Poema Balada de lo que no vuelve de Vicente Huidobro

BALADA DE LO QUE NO VUELVE

Venía hacia mí por la sonrisa
Por el camino de su gracia
Y cambiaba las horas del día
El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer
El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros     5
Las flores daban campanadas de alegría
Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido

Van andando los días a lo largo del año
¿En dónde estás?
Me crece la mirada     10
Se me alargan las manos
En vano la soledad abre sus puertas
Y el silencio se llena de tus pasos de antaño
Me crece el corazón
Se me alargan los ojos     15
Y quisiera pedir otros ojos
Para ponerlos allí donde terminan los míos
¿En dónde estás ahora?
¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia?

Me crece el corazón como una esponja     20
O como esos corales que van a formar islas
Es inútil mirar los astros
O interrogar las piedras encanecidas
Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último
Y te saludará el primero a tu regreso     25
Eres sustancia de lejanía
Y no hay remedio
Andan los días en tu busca
A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos
El tiempo canta dulcemente     30
Mientras la herida cierra los párpados para dormirse
Me crece el corazón
Hasta romper sus horizontes
Hasta saltar por encima de los árboles
Y estrellarse en el cielo     35
La noche sabe qué corazón tiene más amargura

Sigo las flores y me pierdo en el tiempo
De soledad en soledad
Sigo las olas y me pierdo en la noche
De soledad en soledad     40
Tú has escondido la luz en alguna parte
¿En dónde? ¿En dónde?
Andan los días en tu busca
Los días llagados coronados de espinas
Se caen se levantan     45
Y van goteando sangre
Te buscan los caminos de la tierra
De soledad en soledad
Me crece terriblemente el corazón
Nada vuelve     50
Todo es otra cosa
Nada vuelve nada vuelve
Se van las flores y las hierbas
El perfume apenas llega como una campanada de otra provincia

Vienen otras miradas y otras voces     55
Viene otra gente en el río
Vienen otras hojas de repente en el bosque
Todo es otra cosa
Nada vuelve
Se fueron los caminos     60
Se fueron los minutos y las horas
Se alejó el río para siempre
Como los cometas que tanto admiramos
Desbordará mi corazón sobre la tierra
Y el universo será mi corazón     65

Sesión 9 de octubre

Compañeros, este es el poema que Carlos comentará para la siguiente sesión, espero puedan leerlo para el próximo martes.

Saludos

Memoria

José Carlos Becerra

He vuelto al sitio señalado, a tu rastro de aguas amargas;
el atardecer ha caído al fondo del mar como un pecho muerto
y una campana da la hora cubriéndome de espuma.

Vuelvo a ti,
el otoño y el grillo se unen en la victoria del polvo.
Vuelvo a ti, vuelves a la caída, al primer acto.

Te levantaste de tus ojos con un golpe de amor en la frente,
con una piel de yerba que la mañana quería.
Te levantaste envuelta en tu tiempo,
todavía no arrollada por tu desnudez, por tu boca que se convierte
en una caída de hojas que el bosque padecerá oscureciéndose.

Te levantaste de lo que sabías,
de lo que olvidabas como se olvida la lanzada del mar
y un día nos despierta su ruido profético.
Te levantaste de tu frente
que era el horizonte elegido por la noche para su desembarco.

Yo esperaba, la noche se abría como un abanico de humo y conjuraciones
el rey muerto que llevamos dentro
se rió en el fondo de su ataúd de lodo.

Yo esperaba. Oía el retroceso, lo repentino del avance.
Nombraste mi pecho con un esguince nocturno,
la luz hacía en tus ojos su tarea oscura,
de pronto me miraste, ¿desde dónde?
¿Desde tus ojos que me veían o desde tus ojos que no me veían?
Y naciste bajo tu desnudez con un movimiento de agua y recuerdos.

A la hora del enlace de cuerpos, a la hora del brindis,
a la hora de la lágrima plantada en el jardín prohibido,
en la nada promiscua de las historias olvidadas,
en una brusca pregunta, en las conversaciones fatigadas,
en el modo como te quitaste los guantes:
—¿Te acuerdas?— dijiste avanzando.

Ese obsequioso silencio, esa pausa levanta polvo en tu corazón.
El tiempo reunido en una mano, en un guante que cae haciendo señas
por una ladera de palabras dormidas.

—¿Te acuerdas?— dijiste.
La palabra, el movimiento de la carne sobre el pecho de la tierra,
el idioma que la noche deja caer en los ojos como un puñado de piedras preciosas,
piedras que se convierten en guantes que caen.

Fruto prohibido y dieta recomendada por hábitos nuevos.
La mentira bosteza engordando,
el cansancio estira su lengua para cantarnos al oído.
La noche despierta en el muladar que los locos heredan,
la luz de mercurio petrifica en las calles gestos olvidados;
yo miro la ciudad desde la terraza,
la luz de los autos hundiéndose en el irremisible momento,
en el tiempo que aún sostengo con un vaso en la mano,
en el tiempo que despide tu rostro naciendo,
en el tiempo que hace del movimiento y la caída
el sólo momento.

—¿Te acuerdas?— dijiste.
Respiraste tendida, tus ojos se cerraron en la llegada del mundo.

La noche llegó en tu corazón, tú regresaste.
Rastro de alas dolorosas, de límites caídos al agua.

—¿Te acuerdas?— dijiste quitándote los guantes.

—¿Te acuerdas?— dijiste abriendo los ojos.

Sesión 2 de octubre

Queridos compañeros,

Les dejo una breve enumeración de lo tratado en la última sesión, esto para motivar el diálogo y los próximos comentarios.

Blanca comentó el siguiente poema de María Teresa Andruetto:

Estación abierta, retorno. 
En la vida no hay retorno. Cesare Pavese, 30 de marzo de l948. 

Diario. 

Ahora que viene el tiempo de los pájaros 
y de los brotes en las ramas y la blancura 
del almendro, 

ahora que salgo al aire por las tardes 
y riego plantas y veo cómo la tierra bebe 
el agua, 

ahora que se agitan las polleras 
al murmullo de la brisa, 

ahora que los niños conquistan el baldío 
y construyen refugios y saltan vallas, 

ahora que en el barrio las mujeres se sientan 
a la sombra de los fresnos y toman mate 
y hablan, 

yo miro a cada instante hacia el Oeste, hacia 
tu casa. 

Primavera de 1992. 
In memoriam Clara Crimberg.

  • Empezó haciendo comentarios sobre la estructura, el problema del verso (la indicación gráfica de la continuación de éste), ante esto  Raúl añadió que cabría preguntarse si estamos frente a un verso, una unidad fónica, o no, sino frente a una línea poética, a lo que Blanca respondió que no hay un ritmo métrico en el poema, sino un ritmo de la sintaxis. la repetición del deíctico de lugar, la forma de las frases.
  • Posteriormente, analizó la última frase, que no tiene un objeto, hacia el oeste, hacia tu casa no es exactamente un objeto; de aquí la ausencia, la falta que cierra el poema.
  • A partir del deíctico (ahora) menciona la iteración, la duración lenta de la escena.
  • Respecto a la sintaxis, destacó el hecho de que el poema sólo posea una oración principal.
  • También se habló de la importancia de los epígrafes y la dedicatoria. de cómo es una especie de resumen, de corolario. Por un lado la estación abierta, el tiempo cíclico; por otro, el tiempo de los recuerdos, de la línea que se deja atrás.
  • La dislocación del sujeto, el mirar la vida, y el sentir la ausencia.

Por supuesto hubo más tópicos tratados, por ahora les dejo estos, esperando que ustedes añadan los que faltan.

Saludos

Sesión 2 de octubre

Compañeros,

Les recuerdo que hoy martes 2 de octubre tendremos sesión del Taller en el salón del Ses, en el mismo horario, 6 a 8 pm. Contaremos con la participación de Blanca, que comentará un texto lírico, y el regreso del doctor Raúl.

Saludos, espero verlos a todos